¿BUSQUEMOS NUESTRA
GENEALOGÍA ZEFARDITA?
Desde siempre la iglesia
evangélica se ha sentido
identificada con el pueblo
judío por varias razones,
pero la
mas fuerte es el hecho de
que su A.T. representa para
nosotros la herencia más
importante en donde se
origina
nuestra Biblia y la
revelación de Jesucristo.
Podemos ver al pueblo
escogido como aquel del
cual viene nuestra
bendición, aunque no siempre
fue así.
Cuando el cristianismo en
Roma se corrompió, con la
mezcla de los paganos, se
planteó en concilios y
discusiones
teológicas el hecho de
culpar a los judíos de la
muerte de
Jesús, lo cual originó la
persecución y matanza de
judíos.
Este fenómeno se hizo
patente en todo el mundo
dominado
por la religión Católica
romana en la edad media.
Cuando
los reyes Católicos
decidieron expulsar de
España a todos
los judíos españoles,
conocidos en la historia
como
sefarditas, junto a árabes y
protestantes, estos buscaron
en
otras tierras la seguridad y
tranquilidad que no le
ofrecían
los países católicos, y se
refugiaron en los que
después se
convirtieron en
protestantes.
La inquisición catalogó a
los judíos como herejes y
asesinos de Jesús, al igual
que los musulmanes y los
seguidores de la reforma
luterana.
EL ORIGEN DE LA
JUDAIZACIÓN GENTIL
En Miami, Venezuela,
Colombia y España se ha
desatado junto al movimiento
mesiánico un proceso de
judaización de los gentiles.
¿Qué significa judaización
de los
gentiles? Pues que al nacer
el movimiento mesiánico y de
apoyo al pueblo de Israel,
algunos sinceros hermanos se
identificaron tanto con este
pueblo que terminaron
buscando una raíces que no
existen para abrazar de
forma
radical costumbres,
ceremonias y practicas que
pertenecen
a la cultura y patrimonio de
los israelitas.
Uno de los más grandes
prominente promotores
del mesianismo judaizante
entre los gentiles es Dan
Ben
Abraham el cual tiene su
sede en Miami, Florida.
¿Quién
era Dan Ben antes de entrar
a este movimiento? Su nombre
verdadero es Daniel
Hernández, nacido en Cuba y
por
muchos años pastor bautista
que trabajó en la república
de
Venezuela. Era un hombre
maravilloso, entregado a su
labor
ministerial y sincero. Un
día decidió adentrarse en el
conocimiento del mesianismo
bíblico. Su intención era
buena: Alcanzar a los judíos
para Jesús y comprometer a
la
iglesia evangélica a
interceder por le nación de
Israel.
Dan Ben comenzó a predicar y
profundizar en lo
que la Torá y el Talmud
enseñan, hasta conocer a
fondo la
cultura del pueblo de
Israel. Pero ahí no quedo
todo, sino
que se entregó de lleno a
sus costumbres y prácticas.
De
forma inexplicable, comenzó
a creer que todos los
latinos
tenemos raíces judías
procedente de los sefarditas
Españoles, y comenzó a
buscar su origen, por lo que
se
cambio el nombre, dejo de
ser Daniel Hernández
para
llamarse el Dr. Dan Ben
Avraham.
Todo ocurrió en un proceso
lento, pero de
tendencia judaizante. 1º
Buscar evangelizar a los
judíos. 2º
Interceder y apoyar la
nación de Israel. 3º El
adoptar sus
costumbres: la Kipa, el
Talit, el uso de
terminologías
judaicas, la búsqueda de
genealogías, la implantación
de
ceremonias, la observancia
del sábado judío y el
enseñar y
apoyar sus doctrinas en el
Talmud, el Código Netzarita
y
otros manuscritos judaicos
no pertenecientes al Canon
del
Antiguo Testamento.
MAS ALLÁ DE LAS RAÍCES
Aunque Dan Ben Abraham
afirma que no quiere
judaizar a los gentiles,
sino buscar las raíces
judías, él
afirma que los gentiles
deben injertarse en el
tronco de
Israel y afirma : “el
peligro que estaba
previniendo Pedro era
que los creyentes de origen
gentil fuesen sacados y
empujados a la creación de
una religión fuera del
Judaísmo,
desconectándose del Judaísmo
y contraria al Judaísmo”.
Mesianismo ¿Herejía o Voz Profética Dr. Dan Ben Abraham, Impreso en
Israel, 2000, página16.
Lo que deja ver su idea de
que el cristianismo se
fusione dentro
del judaísmo como una
corriente más, lo que
contradice
abiertamente todas las
enseñanzas Paulinas, e
incluso la
misma proclama del
Evangelista Juan en el
capítulo 1 verso
11-13 cuando dijo: “A lo
suyo vino, y los suyos no le
recibieron. Mas a todos los
que le recibieron, a los que
creen
en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos
de Dios;
los cuales no son
engendrados de sangre, ni de
voluntad de
carne, ni de voluntad de
varón, sino de Dios”. Lo que
establece el principio que
Dios preparó otro pueblo
aparte
de Israel, con los cuales
estableció el “Nuevo Pacto”,
lo que
no anula el primero, sino
que lo interrumpe hasta la
consumación de los tiempos
en relación a Israel, pero
este
Pacto que cumple la promesa
dada a Abraham Génesis
12:2-3 no nos convierte en
parte de Israel, sino en
parte de
los gentiles cuya bendición
se manifiesta en la iglesia,
otro
pueblo formado por Dios:
Siendo manifiesto que sois
letra de Cristo administrada
de
nosotros, escrita no con
tinta, mas con el Espíritu
del Dios
vivo; no en tablas de
piedra, sino en tablas de
carne del
corazón. Y tal confianza
tenemos por Cristo para con
Dios: No
que seamos suficientes de
nosotros mismos para pensar
algo
como de nosotros mismos,
sino que nuestra suficiencia
es de
Dios; El cual asimismo nos
hizo ministros suficientes
de un
nuevo pacto: no de la letra,
mas del espíritu; porque la
letra
mata, mas el espíritu
vivifica” (2 Corintios
3:3-6).
Es interesante que San Pablo
presenta a los
gentiles y judíos conversos
como “El Israel de Dios”
(Gálatas
6:16), y en su exhortación a
los Gálatas deja ver
claramente
que ya no cabe en la iglesia
las prácticas judaizantes
como
proponen los mesiánicos, los
cuales luchan no por ganarse
a los judíos, sino por
judaizar a los gentiles y
hacerlos
prosélitos de Moisés,
ignorando el mensaje de
Salvación que
emana de la muerte de Cristo
en la Cruz del Calvario.
Por:
Mario E.
Fumero